¿Inseminación artificial o Fecundación en in vitro?

¿Cuál es la diferencia? ¿Qué técnica necesito?

Aunque pudiera parecérnoslo, las técnicas de ayuda a la fertilidad no son nada nuevo. Primero en animales y después en humanos, ya desde la antigüedad se intentaba, con no pocas dificultades, ayudar a salvar algunas trabas entre las parejas a la hora de concebir. 

Un conocido y documentado caso de Inseminación Artificial, preludio de una guerra civil, tuvo lugar ya en la época de los Reyes católicos. Un médico judío introdujo el semen del rey Enrique IV de Castilla, llamado “El impotente” en el cuerpo de su esposa la reina Juana de Portugal a través de una cánula de oro. Aunque la reina finalmente tuvo una hija, la princesa Juana, las dudas sobre la técnica se hicieron manifiestas dado que el monarca no tuvo más descendencia con ninguna otra esposa o amante. La creencia de que no era hija del rey sino de uno de sus hombres de confianza, Beltrán de la cueva, hizo que la joven recibiera el sobrenombre de “la Beltraneja” y no fuera reconocida como heredera de su padre por la mitad de la población.

En el caso de la Fecundación in vitro, la primera en el mundo fue en 1977 pero, aunque hubo fecundación e implantación, el embrión no sobrevivió y a las pocas semanas se perdió. El primer niño nacido por Fecundación in vitro fue diez años después, en 19, en Inglaterra. En España, el primer caso fue en 1984 en la sanidad privada y en 1985 en la sanidad pública. No es hasta julio del 1987 que se da el primer caso de nacimiento tras congelación y descongelación de embriones y, un año más tarde, en 1988, los primeros éxitos de la donación de ovocitos. Y no es hasta el 2007 que se da el primer caso positivo en España tras vitrificación de ovocitos.

Hoy en día, las técnicas de reproducción asistida permiten salvar obstáculos físicos y fisiológicos a muchas parejas a lo largo del mundo: desde alteraciones en el hombre, como la calidad y cantidad del esperma, problemas de eyaculación retrógrada o de erección; a alteraciones en la mujer como problemas en la ovulación, en la permeabilidad de las trompas, endometriosis o vaginismo. Y, en ambos casos, para solventar problemas inmunológicos o hereditarios. 

Diferencias técnicas

Ambas técnicas son utilizadas para aumentar las posibilidades de embarazo de las mujeres. Y, aunque existen matices y variantes, estas dos técnicas siguen siendo las dos principales herramientas dentro de los programas de ayuda a la fertilidad o Reproducción Asistida. 

  • Lugar de fecundación:

La diferencia principal es el lugar donde se produce la fecundación es sí, es decir, el lugar donde se da la unión entre el óvulo de la mujer el esperma del hombre. 

En el caso de la Inseminación Artificial (INS), este proceso se da dentro de la mujer. Por un lado, se acorta artificialmente el recorrido que han de hacer los espermatozoides para llegar hasta el ovulo y, por otro, se supervisa el momento óptimo para que este encuentro se dé dentro de la mujer. 

En el caso de la Fecundación in vitro (FIV), el encuentro entre el óvulo y el esperma se da fuera del cuerpo de la mujer, en una probeta de ensayo. El proceso está más controlado y, después, el ovulo o los óvulos fecundados son introducidos en el cuerpo de la mujer para que se dé la implantación. 

  • Grado de intervencionismo:

El proceso de la Inseminación es menos dirigido y natural y el de Fecundación in vitro es más controlado. 

  • Opciones de ovodonación y espermodonación

La Fecundación in vitro, por su parte, ofrece más opciones de ayuda a la fertilidad en el sentido de que tanto el óvulo como el esperma podrían ser de un donante en caso necesario. En el Inseminación Artificial, solo el esperma podría ser de un donante. La mujer tiene que contar con una buena reserva ovárica de base.

  • Estimulación ovárica de la mujer

Por otro lado, aunque en ambos procesos se provoca una estimulación hormonal en la mujer, en la Inseminación Artificial esta estimulación es muy leve. No tendría sentido estimular demasiado a la mujer y que pudiera quedarse embarazada de forma natural de un embarazo múltiple, con los riesgos que conlleva. En la Fecundación in vitro, en cambio, la estimulación es más fuerte voluntariamente. El objetivo es que la mujer genere más óvulos de lo normal, que estos puedan ser extraídos, fecundados en el laboratorio y se puedan transferir los embriones deseados a la mujer. El resto de embriones fecundados podrán congelarse para futuras ocasiones. 

Existe también la posibilidad de realizar lo que se conoce como Mini FIV que es una Fecundación In vitro con menor carga hormonal, menor estimulación y menor número de folículos finales disponibles para fecundar.

  • Intervención quirúrgica necesaria

De este último proceso se deriva que en el caso de la Fecundación in vito es necesaria una pequeña intervención quirúrgica en la mujer a la hora de extraerle sus propios ovocitos, mientras que en la Inseminación Artificial este paso no existe. 

  • Alternativas extras FIV

Por último, la FIV permite, además, dos modalidades que ayuda a salvar algunas circunstancias particulares. De cara a la fecundación, en la misma probeta se pueden colocar el óvulo y el esperma cerca uno de los otros de manera que se espera que entre ellos, de forma natural, se encuentren. Esta técnica tiene sus defensores y sus detractores. Por un lado se cree que de esta forma el mejor espermatozoide es el que consigue llegar. Por otro lado, hay más riesgo de que pudiera no llegar a realizarse la fecundación. 

En contraposición está la opción de forzar la fecundación realizando un pinchazo en la membrana del óvulo  e introduciendo directamente así el esperma. Esta técnica, conocida como Microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) no es siempre necesaria pero hay parejas que están muy agradecidas a que existan estas técnicas que les permiten llegar allí donde la naturaleza no llega.

  • Precio final del tratamiento

Finalmente, otra diferencia importante es el precio del tratamiento. Al ser más compleja y controlada la Fecundación in vitro es más costosa económicamente que la Inseminación Artificial. 

En el siguiente post os hablaré sobre a quién va dirigida cada técnica y sus tasas de éxito